Saturday, August 11, 2007

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Un vestido de seda rojo para un periplo.

Mexicana DF Vuelo 434, 9.45 pm, día 5, del mes 4, del año 5.
Odio Mexicana, simplemente no me gusta, ni siquiera sé por que.
Pero así son las cosas de la vida ¿no?, te gustan o no te gustan, aunque después elijas sobre lo que hay.
Y yo ahí estaba una vez más, sala B, ventanilla, un mar de luces, whisky, corazón detenido, un tango de maleta, pocas horas de sueño, negociando con la desilusión en silencio, un tipo queriendo hablar y yo con ganas de decirle que era muda, que de una vez se me habían olvidaron todas las palabras: las dichas, las escuchadas, las omitidas, las que he interpretado, las que he deseado escuchar y que solo me acordaba por el momento que nuevamente me había dicho que no.
Y pensar que yo ya lo había matado en el cuento anterior.

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El caballero del expreso cortado ha muerto, murió por su boca, por negar las palabras que debió mencionar desde un principio, murió de intoxicación, porque se atraganto con el palito de la letra t de la palabra ocultar. - Sí sí de ocultar, ¡no me distraigas soledad que tengo que contar la historia, antes de que yo me atragante también de tristeza! -dijo Ella sin levantar la mirada y soledad pequeña se escondió detrás del telón azul con estrellas doradas - Sí porque la mentira la masticó bien y además era de puntos más pequeños y en bold. – dijo ella mientras sonreía y exhalaba un leve pujido.

Cuando hablaba, iba tirando parsimoniosamente como si fuera un baile, uno a uno los hilos de su larguísimo vestido de seda rojo, al compás de sonido del goteo de las lágrimas que salía de sus ojos y rebotaban en el piso de aluminio rojo brillante-brillante, sonando como un si-mi, si-mi, si-mi...unido al Bandoneón de Tristán y el chelo de soledad grande, formado un exquisito réquiem.

Los cuatro solos sobre un escenario elevado en un risco alto en forma de cono, rocoso y sin escaleras, al que llegas sólo con un embrujo de noche sin luna, azares y romero marchito, en infusión de desilusión hervida, ¿que cómo bajas de ahí?.. volando o talvez nunca bajas, pero sigamos escuchándola...

- Le conocí un día domingo por ir a alimentar a unos gatos negros, ¡que debí considerar como un augurio de lo que pasaría!, recuerdo que llevaba unos pantalones de color morado de esos que tejen las mujeres del sur contando una historia, la de su vida, su familia o su pueblo que para ellas muchas veces es difícil de separar, pero la historia del pantalón no era la historia de este caballero, que no es clara ni para un traductor de historia de pantalones.

Mientras deshilaba caminaba por la orillita del risco, desafiando la gravedad y después de suspirar, en una sola frase a velocidad de locomotora saliendo de la estación continuo.

- Al verlo mi corazón se aceleró, sus ojosparecíanestrellascon la profundidadeuncañon llenodeárboles reverdecidosdespués de unatemporada delluvia, verdes azulados como el agua del caribe, al que por cierto no conozco, habrá que ir soledad, habrá que ir ...- soledad pequeña que era la más ligera de los cuatro y la que menos entendía porque tanto alboroto por una historia de tal evidente final porque con tener dos dedos de frente deducías el desenlace, una historia desausiada desde antes de empezar- pensaba soledazita, agradeciendo la confidencialidad de los pensamientos- pero optaba por el silencio además la conocía bien y sabía que Ella sabía lo que había que saber al respecto.

Y fueron 4 días mágicos, o no? Donde parecía que un volcán me crecía en el estomago derritiendo las rocas que se habían formado alrededor de mi corazón durante el último derrumbe, si sí el del exilio anterior... pero bueno no me interrumpan más – mientras decía esto Tristán, soledad grande y chica se miraban entre sí y continuaban tocando sin que ninguno dijera nada, era Ella la que hablaba y hablaba preguntándose y contestándose todo el tiempo.

Tristán, vestía una camisa de rayas verticales cafés: expreso, capuchino y con leche; tirantes negros y un pantalón que le quedaba de brinca charcos sin tener charcos que brincar, siempre de pie, tan flaco y tan alto que no recuerdo cuando fue la última vez que pude verlo a los ojos además nunca se quita su sombrero de bombín con el que parece más un lápiz que una persona. Soledad, siempre estaba sentada en un banquito chiquito con patas de aguja en forma de u invertida, gorda gorda como sapo, protuberante, excesiva, sobrada, harta, redonda, rotunda, como muchas a encimadas pero de AvantGarde Bk Bt, a 100 puntos, siempre detrás del chelo. Ellos seguían tocando, las misma melodías una y otra vez, como las pláticas concéntricas que nunca llegan a un todo o una nada.

Ella tomó una bocanada grande y profunda, como si en el aire encontrara las palabras y continuo. -Recuerdo la primera noche juntos, por todos lados aparecían chispas, agua, fluídos, secreciones y otros desatinos que salían de nuestros cuerpos que se mezclaban en la oscuridad, que competían por darle al otro más placer - se detuvo un momento, vio hacia arriba y continuo- eso!, eso fue, una aparición, de esas de las quieres asirte como si fuera lo único que hay, y mientras duran dotan de sentido y cuando desaparecen dejan un vacío aún mayor que el que había antes. Pura ficción.





Aeroméxico, CLN, vuelo 101, 6.45 pm, día 5, mes 10, año 4
Este vuelo es famoso por que sigue la ruta “del cártel” y se dice que solo se transportan maletas ¿será?. Hoy si alcance a ir a comprar el escapulario de Malverde, voy a pedirle que secuestre su imagen de mis adentros, no importa si es con lujo de violencia finalmente es más violento llevarlo dentro durante más de 100 días.
Rescate, ni pensarlo, el amor no es un tipo de cambio aceptado para realizar pagos.
Me asomo por la ventana y a lo lejos veo un risco en forma de cono, rocoso con un piso rojo muy brillante y un telón azul con estrellas doradas, cierro los ojos pensando que ahora si la única secuestrada es mi razón y de repente la azafata me avienta junto con el café americano, caliente y requemado, un montón de letras que se me pegan como tatuaje, como si fuera yo una hoja en blanco y me exhiben, lo bueno es que casi ya nadie lee.

Mi morena piel en vilo
ante sus inquietantes y pérfidos ojos claros.
hermosos.
desgarrándola,
aún cuando la acaricias,
con tu lengua
formando zurcos
sobre los que no dejas caer nada
naá, naá.
ni semilla,
ni agua
solo saliva que se seca
y me seca
dejando cicatrices
que estallan ante los ojos de otros
que si desean
que no son hermosos como los tuyos
que evoco
que no son navajas
que no alivian
que no revuelcan
mi morena piel transmutándose en desierto
lleno de dunas
ineludibles
que cubren un corazón
como cualquier otro
con ganas de unos ojos
que sean remolino
que sean agua
que sean ganas
como los tuyos cuando me mientes.

Aeroméxico, MZT vuelo 175, 5:15 pm conectando vuelo 248. día 10, mes 11, año 4.
Los teléfonos deberían de tener seguro contra perjuicios a propios y terceros por los daños que causan las llamadas. A los ojos los protegen los párpados y las pestañas de las imágenes y los invasores y a los oídos ¿no tiene el mismo derecho de tener algo que los proteja de las palabras?.
...................

Y te acuerdas soledad chiquita- dijo ella jalando el último cordón que le quedaba a la falda de su vestido quedando cuasi desnuda pero envuelta en una especie de enjambre rojo que se formaba a su alrededor dificultando su caminar por las orillas de risco donde desafiaba a la posibilidad - Después de un punto y aparte, El, reapareció y estuvimos varias lunas en ida y venida de buenas intenciones vía email, besos, cariños, ganas, deseos y todas esas cosas color de mariposa que aparecen cuando uno quiere y quiere que lo quieran y queriendo queremos querer.

Tristán y Soledad la enorme, la veían preocupados, no querían dejar de tocar, por no distraerla a Ella mientras hablaba, temían que por eso cayera al vacío, pero soledazita los tranquilizaba con la mirada, estaba segura que Ella no iba a caerse, por lo menos no con intención.

Y entonces esa noche yo estaba en un cuarto que tenía vista al mar y me acorde que él me había hablado sobre su deseo de escucharlo y cruce la calle y baje a la arena, y me quite los zapatos y tomé el teléfono – nuevamente una a una las palabras que Ella decía iban agolpándose y con una velocidad sorprendente, ansiosa, agitada, histérica deshilaba el resto de su vestido- y decidí marcarle, para ponerle el mar al teléfono, para que él le hablara, pero fue mi teléfono el que sonó y era él, una casualidad más de las muchas – abruptamente Ella se detuvo. - ¿tú crees que exista la magia pequeña? sin esperar respuesta, volvió a inhalar y continuo en la justa velocidad trastornada en la que se había quedado mientras como un presagio Tristán y Soledad se posesionaban acelerando el ritmo - Porque yo en ese momento si lo creí. -Y le dije que era yo la que le iba a marcar para que le hablara el mar y me dijo que me había estado pensando y le pedí que nos encontráramos, en lo de él ó en lo mío pero que ejerciéramos las ganas que pusiéramos el cuerpo y entonces el dijo un montón de palabras que en realidad eran un no... y se apagaron las estrellas, sus palabras fueron un rayo que me partió en dos, una soy la que ahora cuenta y la otra se la llevo la siguiente ola. Contundente.

El escenario de piso rojo brillante casi ya no se veía, estaba lleno de hilo, hilo y más hilo, un desastre, todos veían al frente como a un público inexistente, las estrellas como cometas volaron.
Por primera vez se hizo silencio y pero después vino la calma.
Ella como pudo con los hilos tramo, tejió, cosió, pegó, Soledad chica volvió detrás del telón, Tristán y Soledad gorda volvieron a sus concéntricas canciones. Ella jugó por un tiempo a que no pasaba nada y le salía bastante bien y del caballero del expreso cortado se dejó de hablar.
Nuevamente se había muerto, pero ahora por una sobredosis de puntos suspensivos administrados por teléfono.


Panoramix, 6.30 am, día 21, mes 3, año 5, primer día de la primavera.

Un día, un temblor, una ola, un mensaje y con el , el caballero regresó, parece que como los gatos tenía varias vidas y Ella volvió a abrirle las puertas, a ponerse su vestido rojo, a llenarse de ilusión, flores, colores, buenas intenciones, fluidos, cuerpos, noches en las que detuvieron el tiempo, palabras, deseo, ganas, remolinos bajo las sábanas, su ojos la reconocieron nuevamente y él se acobijo en sus brazos, desaparecieron las dunas, los zurcos, nuevamente un volcán tiro las paredes de piedra que se encontraban alrededor del corazón de Ella, como camino en mantequilla. Y fueron 4 días mágicos, o no?

Mexicana DF Vuelo 434, 9.45 pm, día 5, del mes 4, año 5.
Así como odio Mexicana así odio el sentir que las cosas se repiten infinitamente hasta la eternidad, simplemente no me gusta. Pero, así son las cosas de la vida, ¿no?, te gustan o no te gustan, aunque tomes lo mejor de lo que hay.
Después de casi dos años de encuentros y desencuentros, un teléfono, una pregunta y él nuevamente me había dicho que no.
Y yo ahí estaba una vez más, sala B, ventanilla, un mar de luces, whisky, corazón detenido, un tango de maleta, pocas horas de sueño, negociando con la desilusión en silencio, por la por la ventana a lo lejos veo un risco en forma de cono, rocoso con un piso rojo muy brillante y un telón azul con estrellas doradas pero ahora no cierro los ojos, a mi lado un tipo queriendo hablar y yo con ganas de decirle que era muda, que de una vez por todas se me habían olvidaron todas las palabras...






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