Sunday, September 09, 2007


Periplo Rosado. Inefable.


Por la ventanilla del vuelo 101. Una laguna azul gris, sin alcanzar a ser obscura tampoco clara, una explanada larga, una laguna seca, vibrante llena de vida. Al fondo otras nubes resplandecientes se elevan coronadas por una halo rosa rojizo. Ante esto mi corazón se siente frente un espejo, una suave humedad invade mis ojos. Inefable.

Pido una señal, algo que me haga pensar que no estoy sola, que voy a algún lado.

Entonces me imagino que unas manos recorren mi cuerpo, subiendo y bajando al compás de una melodía constante, quedamente hasta sofocarme. Tu vaho lentamente me quema, ahí sin importar si nos observan, invadiéndome, llenándome. Bocanadas. Una suave humedad me invade. Efímera.

Tolvaneras, el ala se mueve, la compuerta de aterrizaje se abre. Y pienso en cuando estamos cerca, salvándome de este vicio de quimeras.

Laguna desierta de frente y dentro, tolvaneras llenas de presagios y recuentos. El 747 atraviesa mi corazón. ¿Dónde estoy?. Referencia.

La voz del piloto anuncia aterrizaje fallido. Absurdo. Un coyote en la pista de aterrizaje.

Mi razón piensa ¿cómo es posible que un coyote detenga a un avión?, ¿cómo es que desde lejos el piloto pudo verlo?. Mi esperanza siente, ¿Será esta la señal que estaba esperando?, ¿Qué no estaban en peligro de extinción los coyotes?

Y ahora...¿Qué hago con ella?....
...Pídeme amor y pídemelo fuerte...
...no cabe más que un necio...você?...



Espacio áereo. Mayo, 2005.

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