Un león buscando alas.
…mamá sabe bien, perdí una batalla
quiero regresar sólo a besarla
no está mal ser mi dueño otra vez
ni temer que el río sangre y calme
sé bucear en silencio.
Tarda en llegar, y al final
al final hay recompensa.
Zona de promesas. Soda Estereo.
Últimamente me hablo en plural, como si fuera muchas. Y parece que lo soy, pero no encuentro mis recuerdos, y la verdad, no sé si tengo tiempo de buscarlos, y menos de encontrarlos. ¿Qué haría con ellos? Sí. Soy muchas. Muchas que estallan y gimen, nunca necesité las palabras. Pero mi ansiedad me traiciona. Siempre ha parecido lo contrario, son buenas para ocultar la intensidad de los truenos y las tormentas. La tierra húmeda - ¿o seca? - bajo mis garras me recuerdan que aquí estoy. Ahora soy sólo mi olor y él que me busca, busca mi piel. Es lo único que puede imaginar suyo. Se mueve tratando de ocultarse en el follaje. Hace ruido, puedo olerlo. Yo no debería estar en un bosque, y él no debería oler a zorrillo. Bermellón. Se frota su cabeza, me froto la cabeza, es difícil no gruñir. Tampoco sé porque estoy sola, y pensando en sumergirme en el mar. Está entre él y yo. Ninguno de los dos sabe nadar. Si ahorita le agazapo la garganta, ya no podrá decir nada más. Y nos inundará el silencio ¿pero a mí me saldrán alas? Yo quiero que bailemos de nuevo como la primera vez que nos vimos, tú de café y bermellón, yo llena de flores nitrogenadas esperando un estallido furtivo de tus ojos de caleidoscopio. Cursi como parece que es una de mí. Nunca había matado a alguien tan pronto, nunca había alguien sido tan importante tan pronto. Nos meamos, pero él trae una escopeta. En una noche serena, ahora ¿quién es la presa? Ambos perdemos la batalla. El sí dispara me tendrá llena de hoyos, yo si lo mató me saldrán alas. Nos desgarraremos. ¿Prefiero nieve antes de que alguien sangre copiosamente inundando las olas? ¿No existe? Si. Ahora estamos frente a frente, somos él o yo. Huele a adrenalina. Nunca me ha gustado el olor de los presagios. Mis ojos amarillos, 157 veces, tú y yo. Tú tienes una escopeta, yo tengo una animadversión, severidad que nunca pensé que existiera, y menos tan pronto. Ella. Yo. Tú. Tu sangre no se mezcló con las olas. A mí hasta hoy, no me han salido alas.
Junio 2011.


